Descripción:
¿Alguna vez has clamado por ayuda? El clamor es un grito que se pronuncia con fuerza o con una voz suave que se eleva en momentos de aflicción. En el salmo 42:1-2 leemos que, así como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama nuestra alma cuando tiene sed de Dios. El siervo no necesita un poco de agua para saciar su sed, él necesita beber de la propia corriente. Dios quiere llevarte a una dimensión mayor de oración, de intimidad, de compromiso y madurez espiritual, pero es necesario que como el ciervo no te conformes con un poco de agua, busca estar cerca de la fuente que es Cristo. Escucha este mensaje y conoce la fuente. ¡Aleluya!
