Descripción:
Imagina por un momento que recibes una llamada de un abogado notificando que fuiste heredado por un tío lejano, y te han dejado una gran suma de dinero ¿Cómo te sentirías? Talvez al inicio no lo puedes creer, pero cuando llegas y efectivamente ves tu cuenta bancaria con esa gran suma de dinero, te emocionas ¿No? Ahora necesito que te emociones, porque la herencia que te han dejado se queda corta con cualquier cantidad de dinero que te puedas imaginar. ¡Tu herencia es Cristo! (Romanos 8:17) y lo único que tienes que hacer para reclamar tu herencia es llenarte de fe y empezar a creer todas esas promesas que dice la palabra. Acompañaos a este discipulado familiar, y aprende esos principios que te harán un heredero de victoria ¡Maranatha!
