Descripción:
Hay elementos que utilizamos continuamente dentro de nuestra rutina, sirven para darle buen sazón a la comida pero que dentro de la vida del Cristiano deben ser aprovechados para crecer espiritualmente, porque según la palabra de Dios son figura de elementos que contribuyen a perfeccionar lo que somos y hacemos. La enseñanza es sobre: El vino que limpia los pecados (1 Juan 1:7) la sangre de Cristo y el aceite que derrama unción (Salmo 133:1-3) la manifestación del Espíritu Santo. Pero ¿Qué nivel de vino o aceite tenemos? Recordemos esas mujeres cuyas lámparas se apagaron por no tener aceite o las fiestas donde se quedaban son vino, en ambas ocasiones Dios intervino de forma sobrenatural y hoy nos hace un llamado ha buscar llenarnos y tener vino y aceite, los cuales vienen en consecuencia de consagrarnos y adorado al Padre en Espíritu y en verdad
