Descripción:
“¡Tienes los ojos de tu mamá!” “¡Tienes la sonrisa de tu abuelo!” “¡Eres igual de enojado que tu papá!” Frases que de seguro hemos escuchado… y a ti ¿Alguna vez te han dicho que heredaste alguna característica de alguien en tu familia? Estoy seguro que sí, pues somos la mezcla de genética de nuestros antepasados. Pero qué bonito es heredar características bonitas. Sin embargo, así como se heredan las cosas buenas y lindas, también heredamos las cosas malas y feas. ¡Que dicha sería poder deshacernos de ese mal carácter heredado!... Y si te dijera que si se puede. La palabra dice que Cristo es la Vid y nosotros las ramas (Juan 15:1 – 5), es como si fuéramos un injerto para pasarnos de su naturaleza y dar mucho fruto. Hoy por medio de esta palabra, el Señor quiere hacernos recordar que separados de Él nada somos, y la clave es morir a nuestra naturaleza y permanecer pegados a Él (Juan 6:56); Él único que en su genética no tiene defecto y su deseo es que por medio de su sangre seamos verdaderamente libres. Si tienes pan y vino, prepara los elementos y tómalos con fe ¡Él quiere hacerte libre! ¡Maranatha!
