Descripción:
Muchas veces hemos pensado que no somos pecadores, porque no matamos, no robamos o no adoramos ídolos de piedra, pero existen otras formas de desagradar el corazón de Dios y que nos frenan de tener un corazón limpio, que pueden ser nuestras actitudes y pensamientos. Jeremías 17:9-10 Nos advierte sobre la necesidad constante que debemos tener sobre evaluar lo que hay en nuestro corazón, la envidia, hipocresía, la mentira, la infidelidad son frutos malos que pueden tener raíz en nuestro corazón, a la luz de la palabra está prédica nos permitirá tener referencias claras sobre la condenación de Dios sobre estas actitudes y cuánto nos alejan de ser perfeccionados en el. Abramos nuestro oído espiritual y tomemos nuestra parte de esta señanza que el padre nos ha enviado oportunamente.
