Descripción:
Alguan vez has estado en la penosa situación en la que aconsejas a alguien, parece haberte entendido, y pasado el tiempo regresa a contarte que no siguió el consejo y le dices “¡Te lo dije!” Posiblemente sí, y lo más gracioso es que estoy seguro que también te ha tocado estar del otro lado; recibiendo el consejo y finalizando con un “¡Te lo dije!” En realidad, más allá de gracioso esto es trágico, saber que tuviste perdida en algún área de tu vida habiendo tenido el ejemplo y el consejo de alguien más. Te dan ganas de retroceder el tiempo y decir “si yo hubiera.” Estoy seguro que este fue el sentimiento de la gente que se burlaba de Noé al construir el arca, o de las virgenes incensatas que hubieran querido haberse preparado más; Sin embargo, todo esto ocurrió como ejemplo para nosotros para que no tengamos pérdida cuando nuestro Señor Jesús vuelva (Hebreos 10:1). Hoy por medio de esta palabra, el Espiritu Santo ha decendido para recordarte que ya no es tiempo de seguir jugando al evangelio y que puedas abrir tus ojos a los ejemplos, para que te prepares y no haya nadie que te diga “¡Te lo dije!” de forma negativa, sino haya un “¡Buen siervo fiel!” ¡Arregla eso que Dios ya te pidió! ¡Maranatha!
