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“Prosperidad” ¿Quién no quisiera tener prosperidad? Hemos sido enseñados que los hijos de Dios somos prosperos, pero ¿Realmente lo somos? En esta oportunidad aprenderemos un principio que si somos capaces de aplicarlo tendremos una prosperidad genuina; en el cuerpo, en el alma y en el espíritu.

 

La palabra en 3 Juan 1:2 claramente nos deja el deseo del Señor para nuestra vida, “que seamos prosperado en todos, así como prospera nuestra alma,” esto quiere decir que debe haber primero una prosperidad en el alma. Otro punto que debemos de considerar es que, según su promesa, al estar en Cristo somos herederos de las promesas dadas a Abraham (Galatas 3:29); y al indagar en estas promesas encontramos un principio interesante “Bendiciendo te bendeciré”(Génesis 22:17).

 

Es aquí donde nos damos cuenta que en nuestra boca hay un gran poder tanto para el bien como para el mal (Proverbios 18:21), y que la bendición viene a nuestra vida a la medida que nosotros bendigamos; pero para hacerlas efectivas debemos accionar ¿Cómo? Bendiciendo de una forma natural (Lucas 6:27 / Romanos 12:14), es ahí donde se hace efectivo que “de la abundancia del corazón habla la boca,” es decir,  nuestras emociones.

 

Sin embargo, día a día somos probados en nuestro hablar y nos exponemos a que no haya bendición cuando de nuestra boca pronunciamos palabras de maldición, de intriga, malignas o falsas. Pero, hoy mediante esta prédica, Dios nos sale al encuentro para que la prosperidad se haga rhema en nuestra vida, recordando lo importante de medita las cosas antes de hablar, auxiliados por el Espíritu Santo.

Pastor Jorge Imeri
Iglesia de Cristo Resurrección Ministerios Ebenezer

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