Descripción:
¿Alguna vez has pasado un dolor, un daño o problema de algo que no tenías la culpa? ¿Cómo te sentiste? Seguramente mal, enojado, querías que todos tuvieran consideración de ti porque eras la “victima” de la escena. Ahora ¿Te imaginas tu haber causado ese daño y mucho más grande a alguien más? ¡Sí, lo hicimos! Pero en vez de sentir enojo por cagar nuestra culpa, sintió una gran amor y compasión, que no le importó dar su vida por ti, ese fue Jesucristo la Victima del Padre (Éxodo 12:27) Por medio de esta prédica, meditaremos un momento en ¿Por qué nos hacemos las victimas nosotros? No está bien que pensemos que por causa de alguien o algo es que somos así, ¡No! Dios ya cargo con todo y ahora nuestra labor es perdonar y aceptar el regalo de su sacrificio. Las victimas no aceptan la culpa sino las transfieren y al no reconocer nuestros pecados rechazamos el regalo de Dios. Hagamos una pausa y reflexiona para que seas justificado, no debemos creer que nada nos afecta, sino mas bien que todos somos pecadores (Lucas 18:11 – 14). El pecado nos rodea y quiere que rechacemos tan grande sacrificio, pero hoy el Señor te justifica por su sacrificio y te dice “¡Vete y no peques más!” (Juan 8:3 – 11) Pero recuerda que para no pecar más debes estás pegado a Él. ¡No te despegues, el viene pronto! ¡Maranatha!
