Descripción:
Imagina esta situación, estás en medio de una crisis financiera… y de pronto, recibes una llamada; tú costestas, y te dan la agradable noticia que ¡Te han dejado una herencia! Sí, un pariente lejano te dejó una herencia millonaria. Estoy seguro que lo dudarías, e incluso imaginarlo en este momento suena irreal, porque si te pones a pensar, no tienes nigún pariente millonario. Pero, ¿Estás seguro?, ¿Sabes cual es tu linaje? La palabra de Dios dice que somo hijos de “Abraham”(Hechos 3:25), somos hijos del Dios Altísimo, dueño del oro y la plata, dueño de la cura que puede sanarte, dueño de toda la tierrra; entonces ¿Por qué dudamos? Hoy nuestro buen Dios, por medio de esta palabra, quiere instalar en ti el gen de la fe. Porque la fe es el elemento que te capacita para recibir la bendición (Galatas 3:7), y para el que cree, TODO ES POSIBLE (Marcos 9:23) ¡Recobra ánimo! Tu bendición ya está preparada, solo permanece, aún en medio de la prueba. ¡Maranatha!
