Descripción:
Piensa en todas las personas que ejercen o representan una autoridad sobre ti; tus padres, tus jefes, tus maestros, tus líderes en la iglesia, incluso las autoridades del país, ahora pregunto ¿Qué tan bueno eres para obedecer las instrucciones de estas personas? En algunos casos podría resultar fácil, en otros, no tanto. En muchas ocasiones nos podría incomodar someternos a la autoridad de otro, más cuando no entendemos las razones o nos saca de nuestra comodidad. Pero Dios ha dejado autoridades sobre nuestras vidas para que aprendamos el principio de la sujeción, pues hay bendición para aquel que lo aprende y lo práctica. Hoy por medio de esta enseñanza Dios quiere revelarte la bendición de ser sujetos, y comiences por obedecer el mandamiento del amor (Mateo 22:37 - 38). Recuerda que el primero en darnos el ejemplo fue Cristo, sujetándose al Padre aún hasta la muerte. Esto nos demuestra que aún con decisiones complicadas, Dios tiene un propósito si le obedecemos. ¡Obedece y serás bendecido! ¡Maranatha!
