Descripción:
¿Para qué eres bueno? Estoy seguro que existe más de algo en lo que eres realmente bueno, UN TALENTO. Déjame felicitarte ¡Qué gran bendición! ¡Qué gran talento el que Dios te ha regalado! Pero no olvides que fue Dios quien deposito esa gracia en ti para ser de bendición a los demás. Sin embargo, muchas veces olvidamos que el dador de toda buena dádiva es Cristo, y es ahí cuando nos empezamos a enfermar, ese orgullo que hace que tu alma se inflame (Salmo 138:6). ¿Y qué pasa con tus debilidades? Nadie habla mucho de ellas, pero evidentemente todos las tenemos. Hoy por medio de esta enseñanza Dios quiere recordarte que rindas delante del Él esos talentos que te dio, y que traigas tus debilidades a sus pies para que Él se vuelva fuerte en ti. ¡Maranatha!
