Descripción:
Que te busquen por conveniencia y no porque te quieran, es un sentimiento no muy agradable y hasta hiriente, y esto era lo que sucedía con los Fariseos en Juan 5:39 – 40, que decían y leían la biblia buscando a Dios, pero con el afán de obtener vida eterna y otros beneficios, pero no con la intensión de conocerlo verdaderamente y enamorarse de Él. Pero, ¿Qué hay de nosotros? ¿Será que nosotros no somos igual a veces? Que buscamos al Señor solo cuando lo necesitamos o porque nos aterra la idea de morir eternamente. Pero ¿Qué pasaría si lo buscáramos por amor? Como cuando unos novios enamorados dicen ¡Te amaré para siempre! dispuestos a que si hay vida es para amar. Entonces la pregunta es ¿A quién buscas? ¿Por qué lo buscas? ¿Será que te acostumbraste a venir a la iglesia y ya? Nuestro buen Dios está en todas las escrituras, esperando a hablarte, a que te enamores de Él, para aconsejarte y guiarte. Desde Génesis hasta Apocalipsis, Él siempre está presente para hablarte. Hoy por medio de esta prédica el Señor quiere que le busques, Él se quiere dejar encontrar para transformar tu vida en la historia de amor más bonita. ¡Maranatha!
