Descripción:
Nuestro proceso de aprendizaje inicia desde que estamos en el vientre de nuestra madre, la mayoría de nosotros no somos conscientes de eso, pero es así. Todo lo que sabemos hasta el día de hoy, lo hemos aprendido de diferentes formas, ya sea leyendo, siguiendo el ejemplo de otros o lo que nuestros padres y profesores nos han enseñado. Dentro de esas enseñanzas hay algunas que con situaciones de la vida hemos aprendido, algunos aprendemos a la primera y otros solo después de muchas veces de haberlas vivido. Este mensaje es parte del aprendizaje de un hijo de Dios, diseñado para llevar buenas nuevas, cuyo proceso de perfeccionamiento aún no termina, pero estoy segura de que será de bendición para todos, pues al igual que tú y yo, la obediencia, la fe, la sujeción y el amor son lecciones que agradan a Dios más que cualquier otro acto (1 Samuel 15:22).
