Descripción:
La vida física es de constante crecimiento desde la gestación empezamos a desarrollarnos sin poder hacer nada para detener el crecimiento, lo que significa que nuestra esencia natural implica crecer hasta llegar a la estatura adecuada para cada persona. Pero crecer físicamente no es lo mismo que crecer espiritualmente. Todos los que hemos recibido a Jesucristo como nuestro señor y Salvador tenemos la responsabilidad de crecer espiritualmente y esto solo se logra teniendo una relación íntima con Dios por medio del Espíritu Santo y a través de su palabra (Hebreos 4:12). Dios promete que para crecer es necesario cambiar nuestro corazón (Ezequiel 36:26) para que haya humildad en nosotros y sepamos reconocer autoridad¿Cuánto has crecido espiritualmente? El crecimiento causa cambios y dolor, pero al completar el proceso del crecimiento el dolor se acaba. Que está predica sea de bendición para tu vida y te impulse a anhelar crecer espiritualmente, recordando que la meta es alcanzar la estatura del varón perfecto.
