Descripción:
¿Sabías que, así como un buen aroma puede provocar sensaciones positivas de placer, calma y alegría, los malos aromas también pueden provocar sensaciones negativas como malestar, incomodidad e incluso pueden llegar a afectar las relaciones interpersonales?
La Biblia nos enseña que nuestras acciones, nuestras palabras, nuestra actitud y adoración suben delante de Dios como aroma. Así como una persona puede atraer o rechazar con su aroma físico, también puede atraer la presencia de Dios o entristecer su Espíritu con el aroma espiritual que emite.
2 Corintios 2:15 nos recuerda: “Porque para Dios somos grato olor de Cristo entre los que se salvan y entre los que se pierden.” Esto nos invita a reflexionar: ¿el aroma de tu vida agrada al corazón de Dios?
