Descripción:
El Joel 2:28 – 29 habla de una promesa para los últimos tiempos, la promesa de un avivamiento y derramamiento del Espíritu Santo sobre aquellos que lo anhelen, y no solo conformarnos con la salvación y limpieza del Bautismo en agua, pues como dijo Juan el Bautista, vendría alguien que nos bautizaría con el Espíritu Santo (Mateo 3:11-12) para ser llenos de poder y habilitados para hacer milagros, prodigios y maravillas en el nombre de Jesús. Pero ¿Cómo hacemos para tener al Espíritu Santo? Si lo amamos y anhelamos por obediencia y amor guardamos sus mandamientos, es ahí donde el Padre nos envía al gran Consolador para guiarnos (Juan 14:15 – 18) y llenos del Espíritu tenemos el dominio para vencer el pecado o arrepentirnos. Sin embargo, el enemigo sabe que llenos del Espíritu Santo no nos puede hacer caer, es por eso que trata de alejarnos, pues al alejarnos ya no sentimos remordimiento al pecar y dejamos de arrepentirnos. Hoy por medio de la enseñanza veremos que 3 grupos; quienes que aún no tiene el espíritu que no han entendido la gran revelación (Hechos 19:1), otros que no están avivados (2 Timoteo 1:5 – 7) y los que ya han sido bautizados, pero anhelan cada día más (Hechos 2:4). No dejemos que el enemigo nos gane, y si aún no tienes el bautismo en el Espíritu no dejes de anhelarlo guardando los mandamientos, y si había decrecido en nuestro corazón roguemos que sea avivado el don. Estamos en los últimos tiempos, y solo llenos del Espíritu Santo no seremos confundidos, no dejes de anhelar esta gran bendición. ¡Maranatha!
