Descripción:
Quizás has vivido pensando que no vales nada y te sientes excluido, pero no olvides que Dios ha dado todo por ti porque tú vales mucho para Él. Primero, recuerda que Dios ha visto en ti algo que nadie más ha podido ver; por lo tanto, vales la sangre de Cristo. Él pagó en aquella cruz todo por ti y, con su gracia, sigue perfeccionando su propósito en tu vida. ¿Podrías tú alcanzar la perfección? Dios te está demandando perfección, así lo dice su palabra (Mateo 5:48). Este mensaje es una muestra de que sí se puede alcanzar la perfección. Aunque aún falta mucho por aprender, estás siendo perfeccionado por un Dios que es perfecto. Escúchalo y no dejes de compartir.
