Descripción:
En el primer capítulo del libro bíblico de Ezequiel, el profeta describe una asombrosa visión junto al río Quebar en la que vio cuatro seres vivientes que sostenían el trono y la gloria de Dios. Cada uno poseía características singulares de forma humana y animal, reflejando la majestad Celestial. Dios utiliza símbolos como higueras, vasijas, mares, animales para comunicar mensajes codificados que no son evidentes para todos, sino que requieren revelación del Espíritu Santo. Israel no reconoció la primera venida de Cristo por esperar solo al León y no al Cordero, la iglesia debe estar alerta y preparada para los tiempos finales, viviendo una vida de arrepentimiento y cambio de actitud frente a la revelación del último tiempo.
