Descripción:
Hasta el día de hoy, no he conocido una persona que le guste o disfrute de estar enferma, y sería raro que alguien así existiera. Sin embargo, todos, en algún momento, hemos estado enfermos por diferentes motivos. La diferencia es que hay enfermedades que pudimos evitar y otras en las que pudimos minimizar el daño a nuestro cuerpo. El origen de las enfermedades puede variar, pero el antídoto y la prevención resultan ser la clave para que recuperes la salud.
Parece mentira, pero la mayoría de personas desconocen el origen de las enfermedades, las cuales pueden ser físicas, emocionales y, así mismo, espirituales. Los excesos, el pecado, la tristeza y el remordimiento son solo algunos ejemplos de los que el siguiente mensaje nos instruye, para que nos limpiemos y evitemos que nuestro cuerpo, alma y espíritu se enfermen y no perezcamos (Oseas 4:6). Así que presta atención y procura que tu ser integral esté sano.
