Descripción:
Por las diferentes experiencias que vivimos en la vida, es posible que perdamos la importancia de mantener buenas actitudes y un espíritu lleno de humildad. Sin embargo, Cristo nos dice: ‘Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón’ (Mateo 11:29). Recuerda que la humildad no es algo con lo que se nace, sino una actitud que debemos aprender. Mantén tu mirada en Cristo y camina con Él para seguir creciendo cada día. Encuentra el descanso que tu alma necesita. ¡Eres más que vencedor! Escucha este mensaje y reflexiona sobre cuánto has aprendido del Padre. No te olvides de compartirlo. ¡Aleluya!
