Descripción:
¿Cuántas veces necesitamos que se nos aliente de alguna forma?, los humanos siempre necesitamos de alguien que nos aliente constantemente, tener a otros en tu vida que te animen a seguir adelante, que te den esperanza y que ayuden a aferrarte a tu fe. Uno de los beneficios que tenemos es que además de recibir aliento también podemos alentar a otros (1ra tesalonicenses 5:11). Cuando nos animamos unos a otros espiritualmente recordamos que la fuente de nuestra bendición viene de Dios. Y es a través de su palabra que encontramos el consuelo que necesitamos para el día de la angustia (Apocalipsis 8:10). Cuando animamos a otros participamos de la naturaleza misma de Dios, porque él dio a su hijo para levantarnos y al Espíritu Santo para consolarnos. ¡Anímese! Y ¡Alégrese tu corazón! ¡Cristo viene pronto!
