Descripción:
“Ser prospero” ¿A quién no le gustaría? Pero cuando hablamos de prosperidad, muchas veces imaginamos grandes riquezas, pero las riquezas no representan una prosperidad integral. La prosperidad integral es aquella que se refleja en nuestra ser integral, espíritu, alma y cuerpo (1 Tes 5:23). Es decir en una vida, actitud de gozo y amor, salud, decisiones y de más; que se refleja desde adentro hacia fuera. Podemos tener riquezas, pero si no tenemos salud no sirven de nada. Podemos tener bienes, pero si no sabemos administrarlos, los perderemos.
En esta enseñanza veremos que al ser seres integrales, hay una lucha constante entre ¿Quién tiene el control? El alma (voluntad, intelecto, sentimientos y pensamientos) o el espíritu y que la palabra dice en 3 Juan 1:2 que el Señor quiere que seamos PROSPERADOS EN TODO, así como prospera nuestra ALMA. Por lo tanto, existen algunos principios básicos que la palabra nos enseña para alcanzar esa prosperidad en el ama y por ende en toda nuestra vida.
Recuerda que, el primer paso es sujetar el alma a través de la comunión con el Espíritu Santo, para que nuestro espíritu crezca y maduremos. Además existen otros principio importantes que mencionaremos como “trabajar con excelencia” (Col 3:23-24), “Trabajar y servir sin afán y en paz” (Fil 4:6), “Capacitarnos” (Prov 22:29 / Ecl 11:6), “Ahorrar” (Prov 10:5), Honrar a Dios con el “Diezmo” (Mal 3:10) y una vez encontremos esa plenitud de la prosperidad “no apartarnos de Dios” (Josué 1:7).
Dios ha dicho que nos quiere bendecir, ahora depende de nosotros avanzar en el camino y poner por obra la palabra. ¡Maranata!
